Introducción a las prohibiciones de la Ley de Marcas

¿Cuál es el fin de las marcas? ¿Por qué es tan importante registrarlas? ¿De quién tenemos que protegernos? ¡De todos! Salvaguardar una marca tiene un objetivo doble: (i) otorgar al empresario un derecho de uso exclusivo de sus signos distintivos y (ii) cuidar de los consumidores, evitando que éstos puedan ser confundidos por las malas artes de la publicidad y el marketing y que, por lo tanto, puedan elegir libre y conscientemente. Sin embargo, ¿tenemos libertad para registrar cualquier signo susceptible de constituir una marca?

¡Aviso a navegantes! Este es un texto introductorio a las prohibiciones establecidas en la Ley 17/2001, de Marcas (LM), las cuales serán pormenorizadas en artículos posteriores y que nos servirá para ver a grandes rasgos los dos tipos de interdicciones previstos en la Ley y las principales diferencias entre ambos.

Volviendo a la cuestión arriba planteada: podríamos afirmar que, en principio, hay libertad para el empresario a la hora de elegir un determinado signo distintivo para los productos o servicios que coloca en el mercado. No obstante, esta libertad no es absoluta, dado que se establecen limitaciones que se concretan en prohibiciones, de entre las que la LM distingue entre absolutas (artículo 5 LM) y relativas (artículos 6 a 10 LM).

La diferencia principal entre ambas radica en que en que las absolutas afectan a signos que en sí mismos no merecen constituir derecho de marca por mandato expreso de la Ley, mientras que las relativas, por su parte, afectan a signos que en sí mismos pueden ser registrados pero que atentan o acarrean perjuicios a titulares de derechos anteriores como marcas ya registradas, la marca renombrada o el nombre civil.

La diferencia entre encontrarnos ante un caso u otro cobrará importante valor, al menos, en estos dos supuestos:
1) A la hora de contar los plazos para impugnar el registro de una marca: cinco años cuando la inscripción atenta contra una de las prohibiciones relativas e imprescriptible cuando ataca a una prohibición absoluta.
2) En el procedimiento de concesión: en el caso de las prohibiciones absolutas o en la relativa del artículo 9.1.b LM, se entrará a examinar de oficio si el signo incurre en alguna de ellas, lo que supone una garantía extra, porque además de notificar expresamente a aquellos posibles interesados sobre la existencia del procedimiento de concesión sobre un signo similar o parecido, se publicará en el Boletín Oficial de la Propiedad Industrial (BOPI).

Por último, antes de pasar al listado concreto de prohibiciones, queremos apuntar que la razón del diferente tratamiento de las prohibiciones es la adaptación de nuestro sistema a los sistemas de los distintos Estados miembro de la Unión Europea y a la regulación de la Marca Comunitaria.

A grandes rasgos, las prohibiciones absolutas son:

– Aquellos signos que no sean conformes al art. 4.1 LM.
– Los que carezcan de carácter distintivo.
– Los signos vulgarizados.
– Los que sean contrarios a la Ley, el orden público o las buenas costumbres.
– Los que puedan inducir al público a error.
– Los signos contrarios al uso privativo que corresponde al Estado, CCAA, etc., sobre sus propios signos y los que reproduzcan o imiten el escudo, la bandera, las condecoraciones y otros emblemas.
– Los que no hayan sido autorizados por las autoridades competentes y deban ser denegados en virtud del artículo 6.ter del Convenio de la Unión de París (CUP).
– Los que incluyan insignias, emblemas o escudos diferentes de los contemplados en el artículo 6.ter del CUP y que sean de interés público.
– Los constituidos exclusivamente por la forma impuesta por la propia naturaleza del producto o para conseguir un resultado técnico que le otorgue un valor substancial al producto.
– El uso como marca de vinos y bebidas espirituosas con indicaciones de procedencia geográfica que no sean ciertas.

Por su parte, la Oficina Española de Patentes y Marcas distingue las prohibiciones relativas según:

– La existencia de riesgo de confusión.
– Atenten contra marcas y nombres comerciales notorios y renombrados registrados.
– Ataquen otros derechos anteriores.
– Eviten que un agente o representante registre en España la marca de los productos o servicios que distribuye en el territorio nacional. La conocida como “marca del agente”.

Estas dos categorías de prohibiciones que aquí vemos a vista de pájaro serán objeto de un estudio detallado en próximas ediciones, acompañadas con supuestos que pretenderán aclarar cada una de ellas. ¡Hasta la próxima!

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